Nivel 2 · Intermedio · con IA
Escucha el audio, entiende y agenda.Con los precios de tu hoja, no los suyos.
Es el que atiende tu WhatsApp cuando la pregunta no cabe en un menú: lee lo que le escriben, transcribe las notas de voz y va a buscar el precio en tu propia hoja antes de decirlo. Si ahí no está, no se lo imagina: te pasa el caso y le dice al cliente que lo confirmas tú.
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El problema
El audio de dos minutos que nadie abre hasta la noche
Acá la gente no escribe: manda audio. Uno de dos minutos, caminando por la calle, con el nombre del producto dicho a la mitad de la grabación. Nadie lo abre con las manos ocupadas, así que se queda ahí para la noche. Y casi siempre es algo que ya sabes de memoria: cuánto cuesta, si hay, cuándo llega, si atiendes el sábado.
Lo que se pierde no es el mensaje, es el momento. Quien pregunta por un horario está listo para reservarlo ahí mismo; un rato después ya está en otra cosa, o hablando con otro. Y si llega a agendar, todavía queda el ida y vuelta del «¿el jueves a las cuatro te queda?», el cambio de última hora y la silla vacía del que no avisó que no venía. Ese rato lo pone alguien de tu equipo todos los días, y no aparece en ninguna cuenta.
- Notas de voz que recién abres cuando cierras el local
- «¿Cuánto cuesta el de arriba?» contestado otra vez hoy
- Tres mensajes de ida y vuelta sólo para acordar una hora
- Una silla vacía, y nadie avisó que no venía
- Un precio que alguien del equipo dijo de memoria, y estaba viejo
Cómo funciona
Lo que pasa, paso a paso
Todo lo de Recepción 24/7, pero conversando de verdad. Entiende las notas de voz, responde con los precios de tu catálogo — nunca se los inventa —, agenda citas mirando tu calendario, manda los recordatorios el día antes, recupera a los que no llegaron, y te dice qué cliente está listo para comprar.
Si es texto, lo lee. Si es una nota de voz, la descarga y la pasa a letra antes de contestar. No hay menú ni números que marcar: la persona escribe o habla como le sale, «¿tienes el de veinte kilos?», y con eso alcanza.
Antes de decir un precio o un plazo tiene la orden de ir a mirar tu hoja: producto, descripción, precio, stock y tiempo de entrega. Esa pestaña la editas tú. Lo que no es catálogo lo busca en tu lista de preguntas frecuentes, que también escribes tú y cambias cuando quieras.
Cuando el tema es una cita, primero revisa qué está ocupado en tu Google Calendar y recién ahí ofrece dos horas libres concretas. Entiende «mañana» o «la próxima semana» porque tiene delante los diez días siguientes. Cada cita reserva cuarenta y cinco minutos, o lo que tú definas.
No bloquea nada por las dudas: crea la cita cuando la persona ya dijo día y hora exactos. Entra con su nombre y el servicio en el título, y su número de WhatsApp adentro, para que quien la atienda sepa a quién está esperando y pueda escribirle.
Revisa la agenda cada hora. El día antes manda el recordatorio pidiendo confirmar o cambiar la hora, y dos horas antes el último aviso con tu dirección. Al que no apareció le escribe tres horas después para reagendar, sin reproche.
Si alguien reclama, se molesta o pregunta algo que no está en tus datos, se detiene y te avisa a ti en el momento en vez de improvisar. Y a las ocho de la noche te llega el resumen del día en lenguaje normal: el titular, los números y qué conviene hacer mañana.
Concretamente
Qué hace, y qué no
La segunda lista importa tanto como la primera: si lo que necesitas es justo eso, te decimos qué sistema lo hace en vez de venderte éste.
Lo que hace
- Transcribe las notas de voz y contesta sobre lo que dice el audio, no sobre una palabra suelta que pescó ahí.
- Consulta tu hoja de catálogo antes de decir un precio, y lee el stock y la entrega de ahí en vivo; si el producto no está, no rellena el hueco: te pasa el caso.
- Responde con los datos que le diste una vez: tu dirección con el enlace del mapa, el horario de cada día, las formas de pago y cómo funciona tu delivery.
- Se calla seis horas en ese chat en cuanto contestas tú, y si quieres más lo pausas desde la hoja o con la palabra que tú elijas.
- Le pone puntaje y temperatura a cada persona, caliente, tibio o frío, según hasta dónde llegó la conversación.
- Le vuelve a escribir a las veinticuatro horas a quien quedó a medias y una última vez a las setenta y dos, y al que quedó caliente lo persigue al doble de rápido.
- Se acuerda de lo que se dijo antes en esa misma conversación, así que la persona no tiene que repetir su caso.
- Cuarenta y ocho horas después de que marcas la venta como atendida manda el pedido de reseña con tu enlace de Google.
- Se llama como tú decidas y habla con el tono que le pongas, y respeta las rayas que le pintes: nada de precios por debajo de lista, ningún plazo sin confirmarlo contigo.
Lo que no hace
- No lee fotos ni capturas. Los audios sí los escucha, pero una imagen no: la boleta la lee Registro de Gastos y la captura del Yape la contrasta Operación Integral.
- No toma el pedido ni cobra. Anota lo que quieren y te avisa; armar el carrito, sacar el total con delivery y perseguir el pago es Operación Integral.
- No arma el documento de cotización con tu logo. Dice los precios de tu catálogo en el chat; el archivo formal lo manda Cotizaciones Automáticas.
- No sabe nada que tú no hayas escrito en tu hoja. Si el catálogo está a medias se queda sin qué decir y te pasa el caso, y eso se nota el primer día: catálogo pobre, asistente pobre.
- No te vamos a decir que no falla nunca. Lo que sí está cerrado es que ante un dato que no tiene no improvisa: corta la respuesta y te avisa a ti.
Dónde queda todo
Una hoja que abres del celular
Todo vive en una hoja de Google a tu nombre, con cuatro pestañas: contactos, catálogo, preguntas frecuentes e historial. En Catálogo escribes producto, precio, stock y entrega, y el asistente lee de ahí en vivo. Tú sólo tocas eso y la columna Estado.
Para quién es
En qué negocios encaja
Casi todo lo que entra es pedir hora. Con el calendario delante ofrece las que de verdad están libres, en vez de dejar la consulta esperando a que abra la recepción.
Se trabaja con las manos ocupadas y la agenda apretada. Ofrece dos horas concretas, agenda, recuerda el día antes y vuelve a escribirle a la que no llegó.
Preguntan precio del plan, horario de clases y si hay prueba, a la hora en que nadie del equipo mira el chat. Todo eso vive en tu hoja, así que lo dice él.
La pregunta es siempre la misma: si hay, cuánto y cuándo llega. Lo lee de tu hoja con el stock de hoy, y cuando el producto no está no se lo inventa.
El cliente describe la falla en un audio largo, manejando. Lo escucha, entiende el caso y deja la visita agendada con el problema escrito dentro de la cita.
La consulta llega de madrugada, desde otro país y muchas veces en audio. Contesta con tus datos reales; bloquear la habitación en sí ya es cosa de Gestión de Reservas.
La cuenta
Con tus números, no con los nuestros
Los dos primeros renglones son lo que este sistema reemplaza y lo que te devuelve. El tercero es un ejemplo: cambia esas cifras por las tuyas y la cuenta te sale sola.
A una persona atendiendo el chat a tiempo completo. En Perú eso promedia S/ 1,350 al mes, más gratificaciones, CTS y EsSalud.
Casi todo el tiempo que hoy se va explicando lo mismo y coordinando horarios.
La mensualidad es cerca del 9% de un sueldo. Y no falta, no renuncia, no toma vacaciones y trabaja de madrugada.
Antes de instalarlo
Qué hace falta de tu lado
Nada de esto lo peleas tú: lo dejamos puesto y funcionando. Está aquí para que sepas exactamente en qué te vas a meter.
Lo que necesitas tener
- Un número de WhatsApp del negocio conectado a la vía oficial de Meta. Lo configuramos nosotros; verificar el negocio ante Meta toma unos días y queda a tu nombre.
- Una cuenta de Google. La hoja donde se anota todo y el calendario donde agenda son tuyos, y los abres desde el celular.
- Tu catálogo escrito de verdad: producto, precio, stock y entrega, más las preguntas que más te hacen. Ese es el trabajo real de la instalación y lo llenamos contigo.
- Un servidor propio, unos nueve dólares al mes que pagas directo al proveedor y a tu nombre. Ese dinero no pasa por nosotros.
- Dos o tres días para la instalación, y un rato tuyo para leer lo que va a decir antes de que salga a hablar con tus clientes.
- No hace falta comprar una computadora, instalar un programa ni aprender a manejar un panel nuevo. Tu parte es la hoja.
Cuánto tarda
2 a 3 días de instalación, que es lo que tarda este nivel. El grueso de ese tiempo es llenar tus datos contigo: horarios, respuestas, precios y enlaces.
¿Y por qué estos sí llevan mensualidad? Porque la inteligencia artificial consume cada vez que responde, y porque tienen más piezas conectadas que cambian solas — Google, Meta, tu calendario. La mensualidad paga que alguien esté pendiente de eso, no una licencia.
Te lo decimos completo desde el principio: no hay costos ocultos ni permanencia. Si un mes decides parar, paras.
También va en 4 packs
Sale más barato acompañado
Un pack no es un descuento y ya: son sistemas que se cubren las espaldas entre ellos. Cada uno dice por qué van juntos.
Pack IA Esencial
La forma más barata de tener un asistente que conversa de verdad, y de paso cuidar tu reputación.
Pack Clínicas y Consultorios
Clínicas, dentistas, veterinarias, ópticas. Todo lo que se agenda y se controla cada cierto tiempo.
Pack Comercio Digital
Tiendas que venden por WhatsApp o por web y quieren dejar de perder ventas a medio camino.
Pack Turismo y Hospedaje
Hoteles, hostales, agencias de viaje y operadores. Los que viven de la reserva y de la estrella en Google.
Suelen ir juntos
Los que se piden con éste
Gestión de Reseñas
Éste pregunta primero del uno al cinco: el contento recibe el enlace de Google y el molesto te lo pasa a ti. Juntos son el Pack IA Esencial.
Gestión de Reservas
Si tu negocio vive de fechas y no de citas sueltas, lleva la reserva completa. Los dos entran en el Pack Turismo y Hospedaje.
Registro de Gastos
Le mandas la foto de la boleta y queda anotada sin que nadie la copie a mano: eso el asistente no lo hace. Van juntos en el Pack Comercio Digital.
Las dudas de justo antes
Lo que nos preguntan
¿Puede inventarse un precio o una promoción delante de un cliente mío?
Tiene la orden de ir a mirar tu hoja de catálogo antes de decir cualquier precio. Si el producto no está ahí, no rellena el hueco: le dice a la persona que lo vas a confirmar tú y te pasa el aviso. Por eso llenar bien el catálogo no es papeleo, es lo único que separa un asistente que da datos de uno que se queda mudo. Y no te vamos a decir que una inteligencia artificial no falla nunca: lo que sí está cerrado es que cuando no sabe, corta y avisa.
¿Qué pasa si contesto yo en medio de una conversación?
Se calla seis horas en ese chat. Si quieres que no vuelva a entrar hasta el jueves, lo pausas escribiendo la fecha en su columna de la hoja, o mandándole desde tu celular la palabra que tú elijas. Es el mismo criterio del nivel básico: no habla encima de alguien de tu equipo, porque un cliente que recibe dos respuestas distintas del mismo número ya no cree ninguna.
Mi negocio no agenda citas. ¿Pago por algo que no voy a usar?
La agenda se apaga con un interruptor en la configuración y el resto queda igual: conversa, escucha audios, lee tu catálogo, califica y hace los seguimientos. Pasa mucho en tiendas y distribuidoras, que no citan a nadie pero viven de responder qué hay y cuánto cuesta. Lo que cuesta este sistema es lo mismo con la agenda encendida o apagada.
¿Por qué este lleva mensualidad y Recepción 24/7 no?
Porque cada vez que responde y cada vez que escucha un audio hay un consumo que alguien paga, y porque tiene más piezas conectadas que se mueven solas: tu hoja, tu calendario, WhatsApp. La cuota cubre ese consumo y a quien está pendiente de que esas piezas sigan hablándose. No es un permiso para usarlo: el sistema es tuyo desde el primer día, no hay permanencia, y nadie te lo apaga por dejar de pagarla.
¿Entiende de verdad una nota de voz larga, con ruido de calle?
Descarga el audio y lo pasa a texto antes de leerlo, así que trabaja sobre lo que la persona dijo y no sobre una palabra clave. Con ruido fuerte o con dos personas hablando encima se le puede perder una parte, como se le perdería a cualquiera. Cuando lo que entendió no le alcanza para responder, no adivina: pregunta, o te avisa a ti.
¿Cuánto tarda en estar funcionando, y qué me toca hacer a mí?
Dos o tres días. Lo que toma tiempo no es conectarlo, es llenar tu catálogo y tus preguntas frecuentes con datos reales, y eso lo hacemos contigo porque los precios los sabes tú. Antes de activarlo lo probamos escribiéndole desde un celular cualquiera, con las tres cosas que importan: que encuentre el precio en la hoja, que ofrezca una hora que de verdad está libre, y que se calle cuando entras tú.
¿Puedo cambiar cómo habla, o ponerle otro nombre?
Sí. El nombre con el que se presenta y el tono con el que escribe los eliges tú, y también las rayas que no puede cruzar: por ejemplo, no dar precios por debajo de lista ni prometer un plazo sin confirmarlo contigo. Contesta corto a propósito, con un tope de setecientos caracteres, porque un párrafo largo en WhatsApp nadie lo lee. Cambiar cualquiera de esas cosas después es editar texto, no programar.
Siempre incluido
Lo mismo para todos, sin letra chica
No te entregamos un programa para que lo pelees. Lo dejamos funcionando con los datos, los precios y los horarios de tu negocio.
El sistema se instala a tu nombre: tu WhatsApp, tus cuentas, tu servidor, tu hoja. Si un día te vas, te llevas todo funcionando. Nadie te apaga nada.
Todo lo que hace el sistema se ve en una hoja que abres desde tu celular. Sin depender de nosotros para mirar.
Si tú o alguien de tu equipo responde un chat, el sistema se queda en silencio. Nunca habla encima de una persona.
Si algo se rompe durante el primer año, lo arreglamos sin cobrarte. En los de pago único, después de ese año el sistema sigue siendo tuyo igual.
Si no sabe un precio o una fecha, dice que lo va a confirmar y te avisa. Preferimos que se calle a que le mienta a tu cliente.
Empieza por uno
Tu catálogo lo sabes de memoria. El problema es que sólo tú lo sabes, y no puedes contestar a las once.
No hace falta contratarlos a todos. Cuéntanos qué se te está escapando y te decimos cuál te conviene primero — y si creemos que no te sirve ninguno, también te lo decimos.