Nivel 1 · Básico · sin IA
Preguntar quién viene ya no es tu trabajo.Y el lugar que nadie confirma, lo libera.
Cuenta cuántos cupos quedan en cada turno, pide confirmación cuatro horas antes y, si nadie responde, ese lugar deja de estar apartado y se le ofrece al primero de la lista de espera. No es un bot que conversa: mira tu hoja cada quince minutos y lo único que sabe hacer es contar cupos contra la capacidad que tú pusiste.
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El problema
Lleno en el cuaderno, con sitio en el salón
Reservar no cuesta nada, y por eso la gente reserva por si acaso. Apunta el sábado a las ocho, y el sábado a las ocho le aparece algo mejor, o simplemente se le pasó. Nadie escribe para avisar que no viene: quedarse callado es más fácil. Tú te enteras cuando llega la hora y la mesa sigue puesta, con los cubiertos y todo, mirando a la puerta.
Y mientras esa mesa espera, a la gente que sí quería venir le dijiste que estaba lleno. Ahí está el golpe doble: el sitio se quedó vacío y el que lo hubiera ocupado ya está sentado en otro local. Nadie te reclama, nadie te lo cuenta, y en el cuaderno de ese sábado todo se ve normal: reservado, reservado, reservado. Lo que se te fue no fue la mesa vacía, fue el cliente que se marchó creyendo que no tenías sitio.
- Reservas en un cuaderno que solo entiende quien lo escribió
- Dijiste «no hay sitio» y a la hora el sitio estaba ahí
- Nadie alcanzó a llamar a confirmar los del sábado
- El que no vino no avisó, y tampoco volvió a escribir
- Aceptaste más gente en un turno de la que de verdad cabe
Cómo funciona
Lo que pasa, paso a paso
Recibe la reserva, revisa si hay cupo y si no lo hay ofrece otro horario. Pide confirmación unas horas antes. Y si el cliente no confirma, libera el lugar y llama al primero de la lista de espera.
Alguien pide sitio y la reserva se anota en una hoja de Google: día, hora, teléfono y para cuántas personas. La anota quien coja el teléfono, desde el celular y sin abrir ningún programa. Con dejarla como nueva ya arranca todo lo demás.
Suma la gente que ya está anotada en esa franja y la compara con lo que aguanta tu turno. Si entra, queda apartada y el cliente recibe su mensaje con el día, la hora y las personas en la siguiente revisión, que es cada quince minutos.
Lo pone en lista de espera para ese día y en el mismo mensaje le ofrece los otros horarios que sí tienen sitio. Nadie recibe un «no hay» a secas: recibe un «a las ocho está lleno, tengo a las nueve», que ya es otra conversación.
«Te espero hoy a las ocho, cuatro personas. ¿Confirmas? Sí o no.» A todos los del turno, uno por uno, sin que nadie levante el teléfono. Y le dice para qué pregunta: para liberar el lugar si no va a venir.
Si pasada una hora ese lugar sigue sin confirmar, deja de contarlo como ocupado. Sale de la cuenta del turno con tres horas de margen: a la hora del servicio ya no es una mesa apartada para alguien que no respondió.
Al primero de la lista de espera le llega que se liberó un cupo para ese día y esa hora, y si lo toma. A uno, no a todos a la vez. Y al que no vino le escribe después para invitarlo a reservar otro día, sin reclamarle nada.
Concretamente
Qué hace, y qué no
La segunda lista importa tanto como la primera: si lo que necesitas es justo eso, te decimos qué sistema lo hace en vez de venderte éste.
Lo que hace
- Revisa tus reservas cada quince minutos y las cuenta contra lo que aguanta cada turno, sin que nadie abra la hoja.
- Le avisa al cliente que su reserva quedó anotada, con el día, la hora y para cuántas personas, tal como entró en la hoja.
- Si el turno está lleno lo pone en lista de espera y en el mismo mensaje le ofrece los horarios de ese día que sí tienen sitio.
- Cuatro horas antes del turno pide confirmación con un sí o un no, y le explica para qué: para liberar el lugar si no viene.
- Si pasada una hora ese lugar sigue sin confirmar, deja de contarlo como ocupado y ese cupo vuelve a estar disponible.
- Cuando un lugar se libera le escribe al primero de la lista de espera y le ofrece ese cupo, a uno, no a todos a la vez.
- Al que no vino le escribe después para invitarlo a reservar otro día, sin reclamarle nada.
- Cada reserva lleva su propio código en la hoja, así que dos personas con el mismo nombre no se te cruzan.
- Te manda cada día el resumen de cuántos vienen hoy, al WhatsApp del dueño que dejamos configurado en la instalación.
Lo que no hace
- No lee las respuestas de tus clientes. Manda el mensaje, y el sí lo ves tú en el WhatsApp del negocio: marcarlo en la hoja es el único gesto que queda de tu lado.
- No trabaja con horas sueltas, sino con los turnos que tú definas. Si tu agenda va al minuto, con una cita a las diez y veinte, lo tuyo es Confirmación de Citas.
- No se conecta con tu Google Calendar ni con un sistema de reservas que ya tengas. Todo lo que sabe de tu día está en su hoja de Google, y nada más.
- No cobra ni pide adelanto. Aparta el lugar, confirma y libera; no revisa una captura de pago ni cobra una seña por venir.
- No usa inteligencia artificial y no conversa. Si el cliente escribe tres párrafos, no los interpreta: cuenta cupos y manda los mensajes que tú escribiste.
Dónde queda todo
Una hoja que abres del celular
Todo pasa en una hoja de Google a tu nombre, que abres desde el celular. Tú tocas dos cosas: anotas la reserva nueva y marcas la confirmación cuando el cliente te dice que sí. Lista de espera, liberada y no vino las mueve él.
Para quién es
En qué negocios encaja
Una reserva no te cuesta nada, así que se hacen de más. Contar los cupos de cada turno y confirmarlos uno por uno es lo que nadie alcanza a hacer un sábado.
Trabajas con las manos ocupadas y el celular lejos. Nadie alcanza a confirmar los turnos del sábado, y el plantón cae justo en la mejor hora del día.
Se alquila por franja: si el grupo de las nueve no confirma y nadie le avisa al que preguntó ayer, esa hora se queda sin jugar.
Se reserva con semanas de anticipación y desde otra ciudad. Sin una confirmación antes, el cupo que se apartó hace un mes puede ser un sitio vacío.
Si atiendes por bloques de hora y tu agenda es hoy un cuaderno o un chat, esto la pasa a una hoja y manda los mensajes de confirmación que nadie alcanza a mandar.
La cuenta
Con tus números, no con los nuestros
Los dos primeros renglones son lo que este sistema reemplaza y lo que te devuelve. El tercero es un ejemplo: cambia esas cifras por las tuyas y la cuenta te sale sola.
Al que debería llamar uno por uno a confirmar y nunca tiene tiempo.
Los cupos que hoy se pierden por no confirmar.
Una mesa de cuatro que no vino un sábado son unos S/ 200. Con recuperar cuatro al mes, ya se pagó solo.
Antes de instalarlo
Qué hace falta de tu lado
Nada de esto lo peleas tú: lo dejamos puesto y funcionando. Está aquí para que sepas exactamente en qué te vas a meter.
Lo que necesitas tener
- Un número de WhatsApp del negocio conectado a la vía oficial de Meta. Lo dejamos configurado nosotros y la cuenta queda a tu nombre.
- Una cuenta de Google. La hoja de reservas se crea a tu nombre y la abres desde el celular, tú y quien tú digas.
- Tus turnos y cuánto aguanta cada uno: a qué horas atiendes y cuántos cupos entran en cada franja. Ese es el trabajo real de la instalación.
- Cuánto ocupa una reserva. Viene puesto en hora y media; se cambia por el tiempo que de verdad se queda una mesa tuya.
- Alguien que anote la reserva cuando entra. Vale cualquiera del equipo desde el celular; no hace falta que sepa de sistemas.
- Un servidor propio, a tu nombre, que pagas directo al proveedor cada mes. Es el único gasto que sigue corriendo, y ese dinero no pasa por nosotros.
Cuánto tarda
1 día de instalación, que es lo que tarda este nivel. El grueso de ese tiempo es llenar tus datos contigo: horarios, respuestas, precios y enlaces.
¿Por qué este nivel no tiene mensualidad? Porque no la necesita. Estos sistemas siguen reglas fijas y funcionan solos. Los instalamos, quedan andando, y no hay nada que estar ajustando mes a mes.
Incluye 12 meses de garantía. Si algo se rompe en ese año, lo arreglamos sin cobrarte. Pasado el año puedes dejarlo corriendo tal cual, o tomar soporte opcional por $ 9 al mes (S/ 29).
Lo único que sigue corriendo es el servidor: unos $ 9 al mes (S/ 30) que pagas directo al proveedor, a tu nombre. Ese dinero no pasa por nosotros.
También va en 2 packs
Sale más barato acompañado
Un pack no es un descuento y ya: son sistemas que se cubren las espaldas entre ellos. Cada uno dice por qué van juntos.
Pack Restaurante
Restaurantes, cafeterías, peluquerías, spas. Los que viven de que la gente venga y vuelva.
Pack Turismo y Hospedaje
Hoteles, hostales, agencias de viaje y operadores. Los que viven de la reserva y de la estrella en Google.
Suelen ir juntos
Los que se piden con éste
Recepción 24/7
Es la puerta: contesta a quien escribe a medianoche pidiendo mesa y te avisa con su nombre. Los dos van juntos en el Pack Restaurante.
Asistente con IA
El que sí conversa: entiende lo que te piden con sus palabras y hasta las notas de voz. Van juntos en el Pack Turismo y Hospedaje.
Medición de Satisfacción
Reservas se ocupa de que vengan; este pregunta al día siguiente cómo le fue y te avisa del que salió molesto.
Las dudas de justo antes
Lo que nos preguntan
¿Y si el cliente me confirma y yo no marco nada en la hoja?
Ese lugar se libera y se le ofrece al primero de la lista de espera. Es a propósito: el sistema no lee las respuestas de tus clientes, así que preferimos que suelte un cupo de más antes que guardar una mesa por alguien que nunca contestó. Marcar la confirmación es el único gesto que te toca, y es un toque en la hoja desde el celular.
¿No queda mal preguntarle a un cliente si va a venir?
Es lo que hace cualquier sitio que trabaja bien, y lo que a mano nunca alcanza el tiempo de hacer. El mensaje es corto, dice la hora y las personas, pide un sí o un no y explica el motivo: liberar el lugar si no viene. Y sale cuatro horas antes del turno, así que cae en horario del día, no de madrugada.
Mi negocio no tiene mesas, alquilo por horas. ¿Me sirve igual?
Sí. Lo que cuenta no son mesas, son cupos por franja: cuántas canchas a las nueve, cuántos sillones a las once, cuántas habitaciones el viernes. Si tu día se divide en horarios y cada horario aguanta un número, el sistema trabaja igual. Los turnos y la capacidad se ponen en la instalación con tus horas reales.
¿Y si alguien quiere reservar a las diez y veinte?
No es lo suyo. Trabaja por turnos, y la hora de cada reserva tiene que ser uno de los turnos que tú definiste; ahí está la gracia, porque es lo que le permite contar cuántos van en cada franja. Si tu agenda va al minuto, con una cita a las diez y veinte y otra a las once menos cuarto, el que te conviene mirar es Confirmación de Citas.
¿Se le puede escapar un horario que no tengo o un sitio que no hay?
No puede. No usa inteligencia artificial: los horarios que ofrece salen de la lista de turnos que tú diste, y los cupos los cuenta contra lo que aguanta cada franja. Los mensajes son los que tú escribiste, palabra por palabra. Por eso no tiene mensualidad y por eso nunca se inventa una hora que no existe.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
Un día de trabajo, y el grueso de ese día es tuyo: decir tus turnos, cuántos cupos entran en cada uno y qué quieres que diga cada mensaje. Antes de dejarlo activo probamos las tres cosas que importan: que llegue la confirmación de la reserva, que un turno lleno mande a lista de espera con alternativas, y que un lugar sin confirmar se libere solo.
¿Qué pasa cuando se acaba el año de garantía?
Nada. El sistema es tuyo y sigue funcionando igual: no hay cuota que se venza ni licencia que alguien pueda apagar. Durante los primeros doce meses, si algo se rompe lo arreglamos sin cobrarte. Pasado el año puedes dejarlo corriendo tal cual o tomar el soporte opcional al mes que ves arriba, que nunca es obligatorio. Lo único que sigue corriendo siempre es el servidor, a tu nombre.
Siempre incluido
Lo mismo para todos, sin letra chica
No te entregamos un programa para que lo pelees. Lo dejamos funcionando con los datos, los precios y los horarios de tu negocio.
El sistema se instala a tu nombre: tu WhatsApp, tus cuentas, tu servidor, tu hoja. Si un día te vas, te llevas todo funcionando. Nadie te apaga nada.
Todo lo que hace el sistema se ve en una hoja que abres desde tu celular. Sin depender de nosotros para mirar.
Si tú o alguien de tu equipo responde un chat, el sistema se queda en silencio. Nunca habla encima de una persona.
Si algo se rompe durante el primer año, lo arreglamos sin cobrarte. En los de pago único, después de ese año el sistema sigue siendo tuyo igual.
Si no sabe un precio o una fecha, dice que lo va a confirmar y te avisa. Preferimos que se calle a que le mienta a tu cliente.
Empieza por uno
Una reserva sin confirmar no es una reserva. Es una silla esperando a alguien que ya decidió otra cosa.
No hace falta contratarlos a todos. Cuéntanos qué se te está escapando y te decimos cuál te conviene primero — y si creemos que no te sirve ninguno, también te lo decimos.