Nivel 1 · Básico · sin IA
Alguien le recuerda a cada unoque le toca pagar. Y no eres tú.
Empieza a avisar tres días antes del vencimiento, desde el WhatsApp de tu negocio, y el último aviso sale a los quince días de mora. Cada vuelta cambia de tono, y todo se detiene en cuanto marcas su fila como pagada. No usa inteligencia artificial: dice tu texto, en tus fechas, y nunca de noche.
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El problema
Fin de mes, y recién ahí cuentas quién falta
Nadie deja de pagar de golpe. Se le pasa una semana, después otra, y como nadie le dijo nada entiende que no pasa nada. Cuando por fin le escribes ya no es un recordatorio, es un reclamo, y los dos lo notan en el tono. Esa conversación se hace cuesta arriba no por la plata, sino porque llega tarde.
Y perseguir pagos es el trabajo que se posterga solo. Lo dejas para el viernes, el viernes aparece algo más urgente, y el lunes la lista de a quiénes hay que escribir es más larga que el viernes. Lo que se pierde ahí no es sólo el mes que no cobraste: es la costumbre. El que pasa un mes sin que nadie le diga nada pierde el hábito de venir, y el hábito no se recupera con un mensaje.
- Abres la hoja el último día del mes para ver quién falta
- Mensajes de cobro que mandas uno por uno, copiando y pegando
- Clientes a los que no les reclamas porque te da roche
- Nadie sabe a quién ya se le avisó y a quién todavía no
- El que se fue sin avisar y te enteraste al cierre del mes
Cómo funciona
Lo que pasa, paso a paso
Recuerda tres días antes, el día que vence, y después insiste a los tres, siete y quince días — cada vez con otro tono. El último mensaje ofrece cerrar sin drama, que es justamente el que más gente hace responder.
A y media de cada hora revisa la hoja donde están tus clientes: qué paga cada uno, cuánto y qué día le vence. No hay panel que abrir ni botón que apretar, y lo único que se mantiene al día es esa hoja.
Tres días antes del vencimiento le escribe desde el número de tu negocio con el concepto, el monto de su fila y tu número de Yape, y le pide la captura por el mismo chat. El día que vence vuelve a escribir con los mismos datos.
Si la fila sigue pendiente vuelve a los pocos días, y otra vez más adelante. Ninguna vuelta repite a la anterior: la primera pregunta si todo está bien y ofrece unos días más, la siguiente ofrece pagar en partes o cambiar de plan. Nada de eso lo decide él: son tus textos.
Sobre el final, un aviso le dice cuántos días lleva pendiente, con el número exacto, y le ofrece cerrar ahí mismo si ya no va a seguir. El de los quince días es el último: no reclama nada, sólo deja la puerta abierta para retomar. Después de ese ya no le escribe más.
Aunque le toque avisar, no escribe de madrugada ni los domingos: el recordatorio espera a una hora en la que un mensaje de cobro no molesta. Y anota cada aviso que mandó, así el mismo no le llega dos veces a la misma persona.
Cada mañana a las nueve recibes quién debe, cuánto suma todo y quién ya pasó el límite que fijaste. A los diez días de mora te nombra a esa persona aparte, para que decidas tú si le das plazo o la das de baja.
Concretamente
Qué hace, y qué no
La segunda lista importa tanto como la primera: si lo que necesitas es justo eso, te decimos qué sistema lo hace en vez de venderte éste.
Lo que hace
- Escribe tres días antes del vencimiento con el concepto, el monto de su fila y tu número de Yape, y pide la captura por el mismo chat.
- Vuelve el día que vence y sigue insistiendo mientras la fila quede pendiente, hasta el aviso de los quince días de mora.
- Cambia el mensaje en cada vuelta: primero pregunta si todo está bien y ofrece unos días, después ofrece pagar en partes o cambiar de plan.
- En el último tramo le dice cuántos días lleva pendiente, con el número exacto, y le ofrece cerrar la cuenta sin reclamo y retomar cuando pueda.
- Deja de escribirle a una persona en cuanto pones «Pagado» en su fila, y en el vencimiento siguiente arranca limpio.
- No escribe de madrugada ni los domingos, aunque ese día le toque avisar: el aviso espera.
- Anota en la hoja cada aviso que ya mandó, así que el mismo recordatorio no se repite dos veces.
- Cada mañana a las nueve te manda por WhatsApp quién debe, cuánto suma la deuda y quién pasó el límite de días.
- Repasa la hoja cada hora, así que si corriges un monto o una fecha el cambio ya vale en el siguiente repaso.
Lo que no hace
- No lee lo que te contestan. Si alguien responde para explicarse o pedir plazo, ese chat lo sigues tú, o lo atiende Recepción 24/7 si lo tienes puesto.
- No revisa la captura de Yape. Pide el comprobante y te llega a ti; marcar la fila como pagada es tu movimiento, y ahí el sistema se detiene con esa persona.
- No negocia la deuda ni entiende excusas. Dice lo que tú escribiste, en los días que tú fijaste, y no le baja el monto ni le cambia el plan por su cuenta.
- No corta accesos ni da de baja a nadie. A los diez días de mora te avisa con el nombre y la decisión la tomas tú en la hoja.
- No cobra el dinero. No hay tarjeta ni pasarela de por medio: el pago te llega directo a ti y el sistema nunca toca la plata.
Dónde queda todo
Una hoja que abres del celular
Todo vive en una hoja de Google a tu nombre, que abres del celular. Cada fila lleva su código de socio, así que dos personas con el mismo nombre no se cruzan ni reciben el aviso del otro. Cuando alguien paga, todo lo que hay que tocar está en su fila.
Para quién es
En qué negocios encaja
La renovación es el negocio. El que deja pasar un mes pierde el hábito de venir, y eso no te lo reclama nadie: desaparece sin decir que se fue.
Las pensiones vencen casi todas el mismo día y son muchas familias. El aviso sale con el nombre, el concepto y el monto de cada fila, sin escribirlos uno por uno.
Cobras lo mismo cada mes a mucha gente. Avisar la fecha y el monto exactos es el mismo trabajo repetido, y es justo el que se puede dejar escrito una sola vez.
Son pocos clientes y grandes, y a esos los ves todos los días. Reclamarles de frente incomoda; acá el recordatorio sale del número del negocio y no de tu boca.
Lo tuyo se paga por cuota o por visita programada, y esas fechas nadie las lleva en la cabeza: el aviso llega con la fecha y el monto de su fila delante.
La cuenta
Con tus números, no con los nuestros
Los dos primeros renglones son lo que este sistema reemplaza y lo que te devuelve. El tercero es un ejemplo: cambia esas cifras por las tuyas y la cuenta te sale sola.
La persona que persigue los pagos y las llamadas incómodas de fin de mes.
Unas 4 horas al mes de perseguir gente.
Si recuperas 3 mensualidades de S/ 120, son S/ 360. Se paga en dos meses y después es tuyo.
Antes de instalarlo
Qué hace falta de tu lado
Nada de esto lo peleas tú: lo dejamos puesto y funcionando. Está aquí para que sepas exactamente en qué te vas a meter.
Lo que necesitas tener
- Un número de WhatsApp del negocio conectado a la vía oficial de Meta. Lo dejamos configurado nosotros y queda a tu nombre; verificar el negocio ante Meta toma unos días.
- Una cuenta de Google. La hoja con tus clientes, su monto y su fecha de vencimiento se crea a tu nombre y la abres desde el celular.
- Tu lista de quién paga cada mes: nombre, teléfono, qué paga, cuánto y qué día le vence. Ese es el trabajo real de la instalación y lo armamos contigo en el día.
- El número de Yape con el que cobras, tal como quieres que aparezca escrito en el mensaje.
- Un servidor propio, que pagas directo al proveedor y queda a tu nombre. Es el único gasto que sigue corriendo, y ese dinero no pasa por nosotros.
- No hace falta cambiar tu forma de cobrar, contratar una pasarela de pagos ni instalar ningún programa.
Cuánto tarda
1 día de instalación, que es lo que tarda este nivel. El grueso de ese tiempo es llenar tus datos contigo: horarios, respuestas, precios y enlaces.
¿Por qué este nivel no tiene mensualidad? Porque no la necesita. Estos sistemas siguen reglas fijas y funcionan solos. Los instalamos, quedan andando, y no hay nada que estar ajustando mes a mes.
Incluye 12 meses de garantía. Si algo se rompe en ese año, lo arreglamos sin cobrarte. Pasado el año puedes dejarlo corriendo tal cual, o tomar soporte opcional por $ 9 al mes (S/ 29).
Lo único que sigue corriendo es el servidor: unos $ 9 al mes (S/ 30) que pagas directo al proveedor, a tu nombre. Ese dinero no pasa por nosotros.
También va en 2 packs
Sale más barato acompañado
Un pack no es un descuento y ya: son sistemas que se cubren las espaldas entre ellos. Cada uno dice por qué van juntos.
Pack Membresías
Gimnasios, institutos, coworkings, internet, seguros. Todo negocio que cobra todos los meses.
Pack Negocio Local
Los 8 sistemas que sirven a cualquier negocio que atiende gente: tienda, taller, estudio, servicio a domicilio.
Suelen ir juntos
Los que se piden con éste
Recepción 24/7
El Cobrador manda y anota, pero no lee respuestas. Recepción atiende el chat de quien contesta o pregunta algo, a la hora que sea.
Alertas de Vencimiento
Éste cobra lo que se debe cada mes; el otro avisa de lo que se vence: el SOAT, la garantía, el mantenimiento. Juntos van en el Pack Membresías.
Reactivación de Dormidos
Para el que aceptó cerrar y se fue. Más adelante vuelve a buscarlo, que es distinto de seguir cobrándole algo que él ya dio de baja.
Las dudas de justo antes
Lo que nos preguntan
¿Y si el cliente ya pagó y le sigue llegando el recordatorio?
No le llega, siempre que la hoja esté al día. El sistema se guía por la columna Estado: en cuanto pones «Pagado» en su fila deja de escribirle hasta el vencimiento siguiente. Al recibir un pago sólo haces eso, mueves la fecha al mes siguiente y borras la columna de avisos. Es el único trabajo que te queda.
¿No queda mal que un sistema le cobre a mis clientes?
El mensaje sale del número de tu negocio y con las palabras que tú apruebas, así que para el cliente es tu negocio recordándole una fecha, con el monto y el Yape a la mano. Lo que sí queda mal es lo otro: dejar pasar semanas y aparecer con un reclamo. Y de noche o un domingo no escribe, que es cuando un cobro de verdad molesta.
¿Puedo cambiar los días en que avisa?
Sí. Cuántos días antes del vencimiento avisa y en qué momentos insiste después son parte de la configuración. Si en tu negocio conviene el primer aviso una semana antes, se cambia. Los textos también son tuyos: nos dices qué quieres que diga cada mensaje y queda puesto, sin programar nada.
¿Qué pasa si me responden ese mensaje?
Ese chat es tuyo. El Cobrador escribe y anota lo que mandó, pero no está escuchando la conversación: lo que te contesten lo lees tú, en tu WhatsApp de siempre. Si quieres que alguien atienda esas respuestas a toda hora, eso es Recepción 24/7, que contesta y anota a cada persona que escribe.
¿Y si alguien se atrasa mucho? ¿lo da de baja solo?
No, esa decisión no la toma. A los diez días de mora te nombra a esa persona en el resumen de la mañana para que resuelvas tú: le das más plazo, la llamas, o la das de baja cambiando su estado en la hoja. El sistema no corta accesos ni borra filas; deja de insistir cuando tú cambias ese estado.
¿Se le puede escapar un monto equivocado a un cliente mío?
El monto que dice es el que está escrito en la fila de esa persona, sin cuentas por medio. No usa inteligencia artificial, así que no redondea, no calcula intereses y no improvisa un número. El otro lado de eso: si la fila está mal, el mensaje sale mal. Por eso la hoja es lo único que hay que mantener con cuidado.
¿Qué pasa cuando se acaba el año de garantía?
Nada. El sistema es tuyo y sigue corriendo igual, sin cuota ni permiso de nadie. Durante los primeros doce meses, si algo se rompe lo arreglamos sin cobrarte. Pasado el año lo puedes dejar tal cual o tomar el soporte opcional del nivel, que va aparte y decides tú. Lo único que sigue corriendo siempre es el servidor, a tu nombre.
Siempre incluido
Lo mismo para todos, sin letra chica
No te entregamos un programa para que lo pelees. Lo dejamos funcionando con los datos, los precios y los horarios de tu negocio.
El sistema se instala a tu nombre: tu WhatsApp, tus cuentas, tu servidor, tu hoja. Si un día te vas, te llevas todo funcionando. Nadie te apaga nada.
Todo lo que hace el sistema se ve en una hoja que abres desde tu celular. Sin depender de nosotros para mirar.
Si tú o alguien de tu equipo responde un chat, el sistema se queda en silencio. Nunca habla encima de una persona.
Si algo se rompe durante el primer año, lo arreglamos sin cobrarte. En los de pago único, después de ese año el sistema sigue siendo tuyo igual.
Si no sabe un precio o una fecha, dice que lo va a confirmar y te avisa. Preferimos que se calle a que le mienta a tu cliente.
Empieza por uno
El que dejó de pagar casi nunca está molesto. Casi siempre es que nadie se lo recordó a tiempo.
No hace falta contratarlos a todos. Cuéntanos qué se te está escapando y te decimos cuál te conviene primero — y si creemos que no te sirve ninguno, también te lo decimos.