Nivel 1 · Básico · sin IA
El que pidió precio y no volviórecibe tres mensajes tuyos más.
Vuelve por cada cotización que quedó sin respuesta: a la hora, al día siguiente y al tercero, con los textos que tú escribiste. No lee lo que te contesten ni negocia nada: manda por reloj, y se detiene en el acto cuando entra la compra o cuando marcas esa fila en tu hoja.
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El problema
El precio que mandaste el jueves y ahí se quedó
Pedir un precio cuesta trabajo. La persona te escribió, te contó lo que necesitaba, esperó a que le respondas y te dio su número para que le pases el número. Ese es el momento más decidido en el que vas a tenerla. Y justo ahí se corta: mandas el precio y se hace silencio. No te dice que no. No te dice nada, que es peor, porque nada no se puede trabajar.
Del otro lado no hubo un portazo. Estaba en el trabajo, lo miró de reojo, pensó consultarlo en casa y se le fue el día. Del tuyo pasa algo peor: esa conversación baja en la lista, se mete debajo de las de hoy, y a la semana ya no te acuerdas de que existió. Lo que se cae ahí no es un cliente que se fue — es uno que nunca llegó a decidir, y del que ya ni sabes que estuvo.
- Mandas un precio y la conversación queda ahí, sin un sí y sin un no
- Abres un chat de hace dos semanas y no sabes en qué quedó
- Te acuerdas de volver a escribirle cuando ya pasó el momento
- El seguimiento lo haces el día que está flojo, no el día que toca
- Nada te dice cuántas cotizaciones tienes abiertas ahora mismo
Cómo funciona
Lo que pasa, paso a paso
Le pasaste el precio y desapareció. A la hora le llega un mensaje con lo que conversaron. Al día siguiente le pregunta si le quedó alguna duda. Y al tercero le manda el último, el que ofrece cerrar sin insistir — que es el que más gente contesta. Si responde o compra, deja de escribirle. Sirve igual para el carrito abandonado de una tienda online.
Cuando alguien deja un pedido sin terminar, esa cotización entra en tu hoja con la fecha, el teléfono, lo que pidió y el total. Desde esa fecha empieza a contar el reloj, y lo cuenta con la hora de Perú, no con la de un servidor en otro país.
El primer mensaje sale a la hora, y por debajo hay un piso de cuarenta y cinco minutos: antes de eso no escribe ni aunque le acortes los tiempos. Revisa su lista cada quince minutos, así que ese mensaje sale cuando toca y no a la mañana siguiente.
El primer mensaje no pide nada. Le repite el detalle de lo que pidió, el total en soles y el enlace para terminarlo, en el mismo chat donde venían conversando. Es el recordatorio del que se distrajo, no una oferta nueva ni una llamada de vendedor.
Al día siguiente vuelve con otra cosa. Le dice que su pedido sigue guardado y le pregunta si el problema fue el pago o el envío, y que lo diga nomás para resolverlo. No vuelve sobre el precio: abre la puerta para que te cuente qué lo frenó.
El tercero avisa de frente que es la última vez que escribe por eso, manda el código de descuento que tú definiste y se despide dándole permiso a decir que no. Después de ese no vuelve a escribirle nunca más por esa cotización.
Si entra la compra, deja de escribir en el acto, aunque el siguiente mensaje estuviera a minutos de salir. Y los lunes recibes el resumen de la semana: cuántas quedaron a medias, cuántas terminaron en compra y qué proporción fue.
Concretamente
Qué hace, y qué no
La segunda lista importa tanto como la primera: si lo que necesitas es justo eso, te decimos qué sistema lo hace en vez de venderte éste.
Lo que hace
- Revisa su lista cada quince minutos, así que el mensaje de la hora sale a la hora y no a la mañana siguiente.
- No escribe antes de cuarenta y cinco minutos desde que la cotización quedó a medias, por más que le acortes los tiempos.
- Manda tres mensajes y ni uno más: a la hora, a las veinticuatro y a las setenta y dos. Después se calla.
- En el tercero avisa que es la última vez que escribe, manda el código de descuento que tú pusiste y le da permiso a decir que no.
- Lleva la cuenta de los mensajes que ya le salieron a cada persona, así que nunca le manda el mismo dos veces.
- En cuanto entra la compra deja de escribir en el acto, aunque el siguiente mensaje estuviera a minutos de salir.
- Se detiene igual si eres tú el que cierra el trato: marcas esa fila en tu hoja y el reloj de esa cotización se apaga.
- Anota cada cotización pendiente en tu hoja con su fecha, su total y lo que pidió, y la va actualizando sola.
- Los lunes te manda el resumen de la semana: cuántas quedaron a medias, cuántas cerraron y qué proporción fue.
Lo que no hace
- No lee lo que te responden ni negocia el precio. Manda por reloj; lo que conteste la persona lo lees tú, y para frenarlo marcas esa fila en tu hoja.
- No improvisa una respuesta ni un dato: no usa inteligencia artificial. Los tres mensajes son los que tú escribiste, palabra por palabra.
- No arma la cotización. Va detrás de una que ya pasaste tú; la que la redacta y la manda es Cotizaciones Automáticas.
- No calcula un descuento distinto por persona. El código del tercer mensaje es uno solo, el mismo para todos, y lo eliges tú.
- No manda un cuarto mensaje. A las setenta y dos horas se terminó: no vuelve al mes ni al año. Para eso está Reactivación de Dormidos.
Dónde queda todo
Una hoja que abres del celular
Cada cotización que queda a medias es una fila en una hoja de Google a tu nombre, que abres del celular: la fecha, el total, lo que pidió y cuántos mensajes le salieron. La única columna que tocas tú es Estado.
Para quién es
En qué negocios encaja
El pedido se cae en la pantalla de pago y la tienda misma puede avisarlo sola. Shopify, WooCommerce, Tiendanube o una tienda hecha a medida sirven igual.
Pasas precios por cantidad varias veces al día. El que preguntó ayer se te pierde debajo de los que preguntaron hoy, y nadie lleva esa lista.
Das el presupuesto de la reparación y el cliente sale a preguntar en otros dos talleres. El segundo mensaje le cae al día siguiente, mientras todavía compara.
Una cotización de obra no se decide en el chat, se decide en tres días de conversaciones ajenas. Los tres mensajes caen dentro de esa ventana.
Cada trabajo sale con su propio precio según medida y cantidad, así que cotizas mucho y cierras poco. El seguimiento es el trabajo que nunca alcanza a hacerse.
Mandas el itinerario con su precio y la familia lo conversa en casa. El mensaje del día siguiente llega mientras todavía lo están decidiendo.
La cuenta
Con tus números, no con los nuestros
Los dos primeros renglones son lo que este sistema reemplaza y lo que te devuelve. El tercero es un ejemplo: cambia esas cifras por las tuyas y la cuenta te sale sola.
A nadie: hoy esas cotizaciones simplemente se pierden en silencio.
Ventas que ya estaban decididas y se cayeron porque nadie volvió a escribir.
Si tu venta promedio es S/ 150 y recuperas 4 al mes, son S/ 600. Un mes y ya se pagó.
Antes de instalarlo
Qué hace falta de tu lado
Nada de esto lo peleas tú: lo dejamos puesto y funcionando. Está aquí para que sepas exactamente en qué te vas a meter.
Lo que necesitas tener
- Que tu tienda o tu sistema de ventas pueda avisar solo cuando algo queda a medias. Shopify, WooCommerce y Tiendanube pueden; conectarlo es trabajo nuestro.
- Un número de WhatsApp del negocio conectado a la API oficial de WhatsApp. Lo dejamos configurado nosotros y el trámite queda a tu nombre.
- Una cuenta de Google. La hoja donde se anotan las cotizaciones pendientes se crea a tu nombre y la abres del celular.
- Los tres mensajes escritos con tus palabras y el código de descuento del último. Ese es el trabajo real de la instalación y lo llenamos contigo.
- Un servidor propio, que pagas directo al proveedor y queda a tu nombre. Es el único gasto que sigue corriendo cuando la instalación ya terminó.
- No hace falta cambiar de tienda, ni instalar un programa, ni aprender a manejar un panel nuevo.
Cuánto tarda
1 día de instalación, que es lo que tarda este nivel. El grueso de ese tiempo es llenar tus datos contigo: horarios, respuestas, precios y enlaces.
¿Por qué este nivel no tiene mensualidad? Porque no la necesita. Estos sistemas siguen reglas fijas y funcionan solos. Los instalamos, quedan andando, y no hay nada que estar ajustando mes a mes.
Incluye 12 meses de garantía. Si algo se rompe en ese año, lo arreglamos sin cobrarte. Pasado el año puedes dejarlo corriendo tal cual, o tomar soporte opcional por $ 9 al mes (S/ 29).
Lo único que sigue corriendo es el servidor: unos $ 9 al mes (S/ 30) que pagas directo al proveedor, a tu nombre. Ese dinero no pasa por nosotros.
También va en un pack
Sale más barato acompañado
Un pack no es un descuento y ya: son sistemas que se cubren las espaldas entre ellos. Cada uno dice por qué van juntos.
Suelen ir juntos
Los que se piden con éste
Asistente con IA
Es el que sí lee y contesta lo que la persona responda al segundo mensaje. Los dos, con Registro de Gastos, son el Pack Comercio Digital.
Cotizaciones Automáticas
Este va detrás de la cotización; ese la arma y la manda. Si lo que te come la semana es cotizar a mano, empieza por ese.
Reactivación de Dormidos
Cuando a las setenta y dos horas este se calla, ese retoma meses después al que alguna vez sí te compró.
Las dudas de justo antes
Lo que nos preguntan
¿No va a parecer que lo estoy persiguiendo?
Son tres mensajes en tres días y cada uno dice algo distinto: el primero recuerda, el segundo pregunta qué se trabó, el tercero avisa de frente que es el último y cierra con un «si ya no lo quieres, sin problema». Ese permiso a decir que no es lo que separa un seguimiento de una insistencia. Y después del tercero no vuelve a escribirle por esa cotización.
¿Y si la persona me responde? ¿Le sigue escribiendo igual?
No, pero conviene saber de dónde sale la señal. La compra lo corta sola: en cuanto entra el aviso de que pagó, se detiene en el acto, aunque el siguiente mensaje estuviera a minutos de salir. Si te responde por chat y lo cierras tú, la señal se la das escribiendo una palabra en la columna Estado de tu hoja. Leer la conversación no es su trabajo: mandar a su hora sí. El que lee y contesta es el Asistente con IA.
No tengo tienda online, yo cotizo por WhatsApp. ¿Me sirve?
Sirve, y es el caso para el que existe. Lo que hace falta es que la cotización quede anotada con su fecha y su total: desde ahí el reloj corre solo. Si vendes por una tienda online, la tienda avisa sola cuando alguien deja el pedido a medias. Si cotizas a mano, en la instalación definimos de dónde sale ese aviso según cómo trabajas hoy.
¿Puedo cambiar las horas y lo que dicen los mensajes?
Sí, y están todos en un mismo sitio. Con lo que viene puesto escribe a la hora, a las veinticuatro y a las setenta y dos, con cuarenta y cinco minutos de piso antes del primero. Los tres textos y el código del descuento son tuyos: los escribes con tus palabras y cambiarlos después queda hecho el mismo día. No es programación, son textos y números.
¿Y si le regala el descuento a alguien que iba a comprar igual?
El código sale solo en el tercer mensaje, a las setenta y dos horas, y solo si esa cotización sigue abierta. Quien compró antes no lo ve nunca. Y si en tu negocio no se descuenta, el tercer mensaje se queda sin código y se despide igual: es un texto, lo decides tú. El descuento es uno solo, el mismo para todos — no calcula uno por persona.
¿Qué pasa cuando se acaba el año de garantía?
Nada. El sistema es tuyo y sigue corriendo igual, sin cuota y sin permiso de nadie. Durante los primeros doce meses, si algo se rompe lo arreglamos sin cobrarte. Pasado el año lo dejas tal cual o tomas soporte opcional, que se cotiza aparte. Lo único que sigue corriendo siempre es el servidor, a tu nombre.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
Un día de trabajo. El grueso de ese día son dos cosas: dejar conectado el aviso de lo que queda a medias, y escribir los tres mensajes con tus palabras. Antes de activarlo lo probamos con un pedido de prueba y mirando las tres cosas que importan: que salga a la hora, que no repita, y que se corte en el momento en que la compra entra.
Siempre incluido
Lo mismo para todos, sin letra chica
No te entregamos un programa para que lo pelees. Lo dejamos funcionando con los datos, los precios y los horarios de tu negocio.
El sistema se instala a tu nombre: tu WhatsApp, tus cuentas, tu servidor, tu hoja. Si un día te vas, te llevas todo funcionando. Nadie te apaga nada.
Todo lo que hace el sistema se ve en una hoja que abres desde tu celular. Sin depender de nosotros para mirar.
Si tú o alguien de tu equipo responde un chat, el sistema se queda en silencio. Nunca habla encima de una persona.
Si algo se rompe durante el primer año, lo arreglamos sin cobrarte. En los de pago único, después de ese año el sistema sigue siendo tuyo igual.
Si no sabe un precio o una fecha, dice que lo va a confirmar y te avisa. Preferimos que se calle a que le mienta a tu cliente.
Empieza por uno
El precio ya lo mandaste. Lo único que queda por decidir es si alguien vuelve a escribir después.
No hace falta contratarlos a todos. Cuéntanos qué se te está escapando y te decimos cuál te conviene primero — y si creemos que no te sirve ninguno, también te lo decimos.