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Nivel 1 · Básico · sin IA

Tu gente marca desde su celular.La hora la anota el sistema, no la memoria.

Cada persona de tu equipo marca escribiendo una palabra al WhatsApp del negocio desde su propio celular: no instala nada. El sistema la reconoce por su número, sabe a qué hora le toca entrar a ella y le contesta en el acto con la hora que quedó anotada. No usa inteligencia artificial: la palabra registra o no registra.

Tuyo para siempreEntrada y salida

+51 980 006 294 · te contestamos hoy

El problema

El cuaderno de la entrada lo llena el que llega tarde

El cuaderno de la puerta tiene un defecto de origen: lo llena la misma persona a la que hay que controlar, y con la hora que ella decide poner. A la semana ya nadie lo mira, porque mirarlo obliga a decir algo, y decir algo a las nueve de la mañana con el local llenándose es una conversación que nadie quiere tener. Así la tardanza no se corrige: se enseña. El que entra nuevo aprende en una semana a qué hora se puede llegar de verdad.

Lo otro aparece a fin de mes, cuando hay que armar la planilla y reconstruir de memoria un mes entero: quién faltó, quién salió antes, cuántas horas hizo cada uno. Se termina pagando lo que la persona dice que trabajó, porque no hay con qué sostener otra cosa. Eso es lo que cuesta de verdad: horas que ya pagaste y una discusión que pierdes siempre por falta de un papel.

Se reconoce en
  • «Yo llegué nueve y cuarto» y nadie tiene con qué decir que no
  • Fin de mes reconstruyendo quién faltó y quién se fue antes
  • El cuaderno de la puerta lo firma cualquiera por cualquiera
  • Pagas la jornada completa sin saber a qué hora empezó de verdad
  • La tardanza de siempre, la que ya nadie comenta

Cómo funciona

Lo que pasa, paso a paso

«entrada»tu gente marcalun mar mié jue vieAnaLuisSara9:05 · tardanza detectadaresumenplanillaa las 8 pm
Cada marcación llena la semana y la tardanza salta a la vista
Sin estoTe enteras de las tardanzas cuando ya se volvieron costumbre.

Tu gente marca escribiendo «entrada» o «salida» por WhatsApp. El sistema anota la hora, calcula la tardanza y a las ocho de la noche te manda el resumen del día. A fin de mes, todo ordenado para la planilla.

Marca con una palabra, no con una app

La persona escribe «entrada» al WhatsApp del negocio cuando llega y «salida» cuando se va. La lista de palabras que valen es corta y queda escrita en la instalación: entrada, salida y unas pocas formas de decir lo mismo. Lo que no está en esa lista no queda marcado.

Sabe quién es por su número

En su lista está tu equipo: nombre, celular y la hora que le toca entrar y salir a cada uno. La marcación se anota a nombre del número que escribió, así que quien no está en la lista no tiene a quién anotarle nada, y tampoco recibe respuesta.

Cuenta la tardanza contra su hora

Compara la hora del mensaje con la hora de entrada de esa persona, no con una hora general del negocio. Antes de contar tardanza deja pasar diez minutos de tolerancia, que es el número que viene puesto y el que tú puedes cambiar. Si se pasa, cuenta los minutos desde su hora.

Le contesta a ella y te avisa a ti

Ella recibe al instante la hora que quedó registrada y, si se pasó de la tolerancia, los minutos y cuál era su hora. A ti te llega un mensaje aparte en ese mismo momento, con su nombre, la hora que marcó y la que le tocaba. La tardanza la sabes el día que pasa.

A las ocho de la noche, el día cerrado

Todos los días a las ocho te llega una línea por cada persona de tu lista: a qué hora marcó y cuántos minutos tarde si los hubo. El que no marcó aparece igual, y también el que entró y se fue sin marcar la salida. Abajo, cuántos faltaron y cuántos llegaron tarde.

A fin de mes, filtras por persona

Todas las marcaciones del mes quedan en una hoja de Google tuya, una fila cada una. Cuando armas la planilla filtras por trabajador y ahí tienes sus entradas, sus salidas, sus tardanzas y sus horas, sin reconstruir nada de memoria.

Concretamente

Qué hace, y qué no

La segunda lista importa tanto como la primera: si lo que necesitas es justo eso, te decimos qué sistema lo hace en vez de venderte éste.

Lo que hace

  • Anota la hora exacta de cada marcación con la hora de Perú, no con la del servidor donde corre el sistema.
  • Reconoce a cada persona por su número de celular: solo queda marcado quien está en la lista de tu equipo.
  • Guarda un horario propio por persona, así que el que entra a las nueve y el que entra a las dos se miden cada uno contra su hora.
  • Deja pasar diez minutos de tolerancia antes de contar tardanza, y ese número lo decides tú en la instalación.
  • Le responde a la persona en el acto con la hora registrada y, si llegó tarde, con los minutos y su hora de entrada.
  • Te escribe a ti en el momento en que alguien marca tarde: su nombre, la hora que marcó, la que le tocaba y los minutos.
  • Al marcar la salida le dice las horas de su jornada, contadas desde su hora de entrada, y las deja anotadas en la hoja.
  • Reconoce una lista corta de palabras escritas: entrada, salida y unas pocas formas de decir lo mismo, como «llegué» o «me voy».
  • Manda a las ocho de la noche una línea por cada persona de tu lista, con el que llegó tarde, el que no marcó y el que no marcó su salida.

Lo que no hace

  • No comprueba dónde está la persona: anota lo que ella declara desde su celular. Si necesitas control estricto, eso va con geolocalización o con un marcador físico, y te lo decimos antes.
  • No pide foto ni huella y no lee la hora del reloj de una puerta. La marcación es un mensaje escrito, nada más.
  • No entiende una frase suelta. Si alguien escribe «ya estoy acá», eso no queda marcado: la palabra tiene que estar en su lista.
  • No calcula sueldos, ni horas extra, ni descuentos. Deja las horas y las tardanzas ordenadas; la planilla la haces tú o tu contador.
  • Del que no marcó no te avisa en el momento: ese aparece en el resumen de las ocho de la noche. La tardanza sí te llega cuando pasa.

Dónde queda todo

Una hoja que abres del celular

El mes entero queda en una hoja de Google a tu nombre, que abres desde el celular. Una fila por marcación: la de la entrada trae los minutos de tardanza, la de la salida trae las horas de la jornada.

Lo que se anota de cada uno
FechaTrabajadorTeléfonoEntradaSalidaTardanzaHorasEstado

Para quién es

En qué negocios encaja

Restaurantes y cafeterías

Cocina y salón entran a horas distintas, y la hora punta cae justo cuando habría que estar mirando quién llegó.

Tiendas, minimarkets y farmacias

El que abre decide a qué hora abre de verdad. Con la marcación escrita se ve la diferencia entre la hora del cartel y la hora real.

Clínicas y consultorios

Personal por horas y recepción con hora fija de apertura. Cada uno tiene su horario en la lista y se mide contra el suyo.

Gimnasios y academias

Los instructores entran a la hora de su clase, no a la del local. El sistema guarda una hora de entrada distinta para cada uno.

Talleres y servicios técnicos

Nadie va a estar en la puerta con un cuaderno. La gente marca del celular que ya tiene en el bolsillo, sin instalar nada.

Negocios con turno de noche

El que entra a las diez de la noche se mide contra su propia hora, y su marcación queda con la fecha del día que le toca, no con la del siguiente.

La cuenta

Con tus números, no con los nuestros

Los dos primeros renglones son lo que este sistema reemplaza y lo que te devuelve. El tercero es un ejemplo: cambia esas cifras por las tuyas y la cuenta te sale sola.

Reemplaza

El cuaderno de la entrada y el reloj marcador, que cuesta bastante más.

Te devuelve

Las horas de armar la planilla a fin de mes.

Tu cuenta

Quince minutos de tardanza diarios en tres personas son unas 22 horas al mes que estás pagando y no estás recibiendo.

$ 160S/ 550
Pago único · tuyo para siempre
Lo pagas una vez y lo usas para siempre. Sin cuotas y sin permiso de nadie.

Antes de instalarlo

Qué hace falta de tu lado

Nada de esto lo peleas tú: lo dejamos puesto y funcionando. Está aquí para que sepas exactamente en qué te vas a meter.

Lo que necesitas tener

  • Un número de WhatsApp del negocio conectado a la vía oficial de Meta. Lo configuramos nosotros y el trámite queda a tu nombre.
  • La lista de tu gente: nombre, número de celular y la hora que le toca entrar y salir a cada uno. Ese es el trabajo real de la instalación.
  • Decidir cuántos minutos de tolerancia das antes de que una llegada cuente como tardanza.
  • Una cuenta de Google. La hoja donde se anota todo se crea a tu nombre y la abres desde el celular.
  • Un servidor propio, unos nueve dólares al mes que pagas directo al proveedor y a tu nombre. Ese dinero no pasa por nosotros.
  • No hace falta comprar un reloj marcador ni un huellero, ni que tu equipo instale una aplicación en su celular.

Cuánto tarda

1 día de instalación, que es lo que tarda este nivel. El grueso de ese tiempo es llenar tus datos contigo: horarios, respuestas, precios y enlaces.

¿Por qué este nivel no tiene mensualidad? Porque no la necesita. Estos sistemas siguen reglas fijas y funcionan solos. Los instalamos, quedan andando, y no hay nada que estar ajustando mes a mes.

Incluye 12 meses de garantía. Si algo se rompe en ese año, lo arreglamos sin cobrarte. Pasado el año puedes dejarlo corriendo tal cual, o tomar soporte opcional por $ 9 al mes (S/ 29).

Lo único que sigue corriendo es el servidor: unos $ 9 al mes (S/ 30) que pagas directo al proveedor, a tu nombre. Ese dinero no pasa por nosotros.

Suelen ir juntos

Los que se piden con éste

Las dudas de justo antes

Lo que nos preguntan

¿Y si alguien marca la entrada desde su casa?

Puede. Esto registra lo que el trabajador declara: no comprueba dónde está, y preferimos decirlo antes y no después. Lo que sí cambia es que la hora queda escrita con su nombre el mismo día, que si llegó tarde el aviso te llega en ese momento, y que a fin de mes hay con qué hablar. Si necesitas control estricto y no un registro ordenado, esto no te alcanza solo: va con geolocalización o con un marcador físico, y esa es otra conversación.

¿Mi equipo tiene que instalar una aplicación o aprender algo?

No. Escriben una palabra al WhatsApp del negocio desde el celular que ya usan todos los días. La primera vez se les dice qué palabras valen y se acaba la capacitación ahí. Además reciben la respuesta con su hora, así que la persona también sabe qué quedó anotado y puede reclamar el mismo día si no cuadra.

¿Y el que se olvidó de marcar o se quedó sin batería?

Aparece en el resumen de las ocho de la noche como que no marcó, que es justo cuando todavía te acuerdas de lo que pasó ese día. La hoja es una hoja de Google tuya, así que la corrección la escribes tú en la fila que corresponde. El sistema no se pelea con lo que tú anotas a mano.

Cada uno tiene su horario y algunos salen a almorzar. ¿Cómo cuenta eso?

Cada persona lleva en la lista su hora de entrada y su hora de salida, así que el de la mañana y el de la tarde se miden cada uno contra la suya. El refrigerio no se marca: se marca una vez al llegar y una vez al irse, y las horas de la jornada se cuentan desde su hora de entrada hasta esa salida. Cambiar el horario de alguien o meter a una persona nueva es cambiar un dato, no programar de nuevo: nos avisas y queda puesto.

¿Puede inventar una hora o confundirse de persona?

No usa inteligencia artificial, así que no tiene de dónde inventar. Compara el número que escribió contra tu lista, toma la hora del momento y la anota. Si ese número no está en la lista no se anota nada y esa persona tampoco recibe respuesta, así que se nota al instante: cuando entra alguien nuevo, lo primero es meterlo en la lista. Y no interpreta la frase: si no está la palabra, no hay registro.

¿Qué pasa cuando se acaba el año de garantía?

Nada. El sistema es tuyo y sigue funcionando igual, sin cuota y sin permiso de nadie. Durante los primeros doce meses, si algo se rompe lo arreglamos sin cobrarte. Pasado el año lo dejas corriendo tal cual o tomas soporte opcional, que se cotiza aparte. Lo único que sigue corriendo siempre es el servidor, a tu nombre.

¿Cuánto tarda en estar funcionando?

Un día de trabajo, y el grueso es llenar la lista de tu equipo con los horarios de cada uno y la tolerancia que quieres dar. Antes de dejarlo activo lo probamos marcando desde un celular cualquiera: que la palabra registre la hora, que la tardanza salga con los minutos y la hora esperada, que el aviso te llegue a ti y que el resumen de las ocho caiga en tu celular.

Siempre incluido

Lo mismo para todos, sin letra chica

Instalado y configurado

No te entregamos un programa para que lo pelees. Lo dejamos funcionando con los datos, los precios y los horarios de tu negocio.

Tuyo, no alquilado

El sistema se instala a tu nombre: tu WhatsApp, tus cuentas, tu servidor, tu hoja. Si un día te vas, te llevas todo funcionando. Nadie te apaga nada.

Un panel que entiendes

Todo lo que hace el sistema se ve en una hoja que abres desde tu celular. Sin depender de nosotros para mirar.

Cuando entras tú, se calla

Si tú o alguien de tu equipo responde un chat, el sistema se queda en silencio. Nunca habla encima de una persona.

Un año de garantía

Si algo se rompe durante el primer año, lo arreglamos sin cobrarte. En los de pago único, después de ese año el sistema sigue siendo tuyo igual.

Nunca inventa datos

Si no sabe un precio o una fecha, dice que lo va a confirmar y te avisa. Preferimos que se calle a que le mienta a tu cliente.

Empieza por uno

La hora a la que llegó cada uno ya pasó. La diferencia es si quedó escrita o en la memoria de alguien.

No hace falta contratarlos a todos. Cuéntanos qué se te está escapando y te decimos cuál te conviene primero — y si creemos que no te sirve ninguno, también te lo decimos.

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