Nivel 2 · Intermedio · con IA
Dejas de ser el último en enterartede que el de al lado bajó su precio.
Le das una lista de productos con la página donde los vende cada competidor, y todas las mañanas los revisa uno por uno contra los tuyos. Cuando algo se mueve te escribe al WhatsApp: bajar el precio, aguantarlo o no hacer nada lo sigues decidiendo tú.
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El problema
El cliente que te dice que allá está más barato
Nadie se levanta con ganas de abrir las webs de los otros. Se hace el primer lunes, con entusiasmo, y a la tercera semana ya no. No es flojera: es una pestaña por cada producto y por cada competidor, en cada página el precio está en un sitio distinto, y cuando terminas se te fue la mañana en algo que no vendió nada. Así que se deja para cuando haya tiempo, y tiempo no hay.
Entonces el aviso llega por donde más caro sale: un cliente te lo dice medio de pasada, en el mostrador, y ya no estás midiendo un precio, estás discutiendo el tuyo delante de alguien que vino decidido. Y lo que se pierde no es esa venta sola. Es todo el mes que estuviste caro sin saberlo y que achacaste a que el mercado estaba flojo.
- Te enteras de un precio nuevo porque te lo dice un cliente
- Abriste las páginas de los otros un lunes y no volviste a abrirlas
- No sabes si el mes flojo fue el mercado o fue tu precio
- Bajas el precio a lo bruto, por si acaso, sin saber cuánto hacía falta
- Nadie tiene anotado a cuánto estaba tu producto estrella hace un mes
Cómo funciona
Lo que pasa, paso a paso
Revisa los productos que le digas, compara contra los tuyos, y te avisa si alguien bajó su precio o si tú quedaste más caro de lo que aguanta el mercado.
Todos los días, a la hora que dejes puesta, abre tu hoja y toma las filas que tengas activas. Va por tandas de veinte productos, y hace una sola lectura diaria de cada uno: ni entra diez veces ni se queda a medias.
Abre la dirección de esa fila, limpia la página hasta quedarse con el pedazo donde están los precios y le pasa sólo ese pedazo a la inteligencia artificial. Si hay precio normal y precio de oferta, se queda con el de oferta, que es el que paga la gente.
Tu precio lo escribes tú en la hoja, y es lo que hace posible toda la comparación. Contra ese número mide lo que acaba de leer, y también contra la lectura anterior, que quedó guardada en la columna de al lado con su fecha.
No habla por cualquier cosa. Viene puesto para avisar cuando el precio del otro se mueve más de tres por ciento, cuando la competencia queda más barata que tú, o cuando te pasaste del margen de cinco por ciento por encima que aceptaste aguantar. Los tres números los cambias cuando quieras.
El aviso llega a tu número, no a un panel que nadie abre. Y a la hora del reporte, que viene puesta a las nueve, recibes el cuadro completo del día: cada producto vigilado, a cuánto está el tuyo, a cuánto el de ellos y cuánto se movió.
Cada fila se actualiza con el precio nuevo, el anterior, la variación y la hora de esa lectura. Ese historial es la parte que casi nadie tiene: más adelante puedes mirar hacia atrás y ver quién movió qué, cuánto y en qué semana.
Concretamente
Qué hace, y qué no
La segunda lista importa tanto como la primera: si lo que necesitas es justo eso, te decimos qué sistema lo hace en vez de venderte éste.
Lo que hace
- Revisa una sola vez al día cada producto vigilado, y sólo una: no se pasa el día entrando a la página del otro.
- Trabaja en tandas de veinte productos por vuelta, para no caerle encima a ningún sitio ni dejar la lista a medias.
- Avisa cuando el precio de la competencia se mueve más de tres por ciento, sea para arriba o para abajo.
- Te avisa aparte cuando la competencia queda más barata que tú, aunque el movimiento de ese día haya sido chico.
- Avisa cuando te pasaste del margen que fijaste por encima del mercado, que viene puesto en cinco por ciento.
- Cuando una página muestra precio tachado y precio de oferta, se queda con el de oferta y no con el de lista.
- Guarda el precio anterior al lado del nuevo, así que la variación queda escrita y con fecha, no calculada de memoria.
- Manda el cuadro completo del día a la hora del reporte, con tu precio y el de ellos lado a lado.
- Apagas la vigilancia de un producto escribiendo NO en la columna Activo, sin borrar la fila ni perder su historial.
Lo que no hace
- No cambia tus precios ni le contesta a nadie. Avisa y se calla: bajar, aguantar o no hacer nada lo decides tú.
- No lee páginas que piden iniciar sesión ni las que bloquean la lectura automática. Si un sitio bloquea, sale de la lista y no se insiste.
- No te explica por qué el otro bajó, ni si está liquidando o probando. Te da el número y la fecha; leer el mercado te toca a ti.
- No vigila stock, promociones ni redes sociales. Mira el precio del producto de esa fila, y nada más de esa página.
- No te manda correos ni te abre otro panel. El aviso entra por WhatsApp y el detalle vive en tu hoja de Google.
Dónde queda todo
Una hoja que abres del celular
Todo vive en una hoja de Google a tu nombre, en la pestaña Competencia. Tú llenas cuatro columnas: el producto, quién es el competidor, la dirección donde lo vende y tu precio. Las demás las escribe el sistema cada mañana.
Para quién es
En qué negocios encaja
Vendes lo mismo que otros cuantos de la zona y el cliente compara en el celular mientras te está preguntando. Ahí el precio es la conversación entera.
El mismo producto, el mismo laboratorio, la misma caja. Cuando no hay nada que diferenciar, lo único que queda por vigilar todos los días es el precio.
Tu cliente cotiza con tres a la vez y le compra al que esté un sol más abajo. Él sabe lo que cobra tu competencia antes que tú.
La tarifa del de al lado está publicada para cualquiera y cambia por temporada, feriado y fin de semana largo. A mano eso no se sigue.
Tu precio está en una página pública y el del otro también. La comparación ya la está haciendo el cliente; acá la haces tú primero.
La cuenta
Con tus números, no con los nuestros
Los dos primeros renglones son lo que este sistema reemplaza y lo que te devuelve. El tercero es un ejemplo: cambia esas cifras por las tuyas y la cuenta te sale sola.
Revisar las webs de la competencia a mano, que nadie hace todos los días.
Reaccionar el mismo día en vez del mes siguiente.
Quedar 10% caro en tu producto estrella durante un mes cuesta más que un año entero de esto.
Antes de instalarlo
Qué hace falta de tu lado
Nada de esto lo peleas tú: lo dejamos puesto y funcionando. Está aquí para que sepas exactamente en qué te vas a meter.
Lo que necesitas tener
- La lista de qué productos quieres vigilar y de dónde los vende cada competidor. Armarla es el trabajo real de la instalación y la hacemos contigo.
- Tu precio de cada uno de esos productos, escrito en la hoja. Sin ese número no hay con qué comparar, y lo pones al día tú cuando lo cambies.
- Una cuenta de Google. La hoja donde se anota todo se crea a tu nombre y la abres desde el celular.
- Un número de WhatsApp del negocio por donde te llegan los avisos y el cuadro del día. La conexión con la vía oficial de WhatsApp la dejamos hecha nosotros.
- Un servidor propio, unos nueve dólares al mes que pagas directo al proveedor y a tu nombre. Ese dinero no pasa por nosotros.
- No hace falta que el otro tenga tienda en internet: tú o tu vendedor anotan el precio que vieron y la comparación se hace igual.
Cuánto tarda
2 a 3 días de instalación, que es lo que tarda este nivel. El grueso de ese tiempo es llenar tus datos contigo: horarios, respuestas, precios y enlaces.
¿Y por qué estos sí llevan mensualidad? Porque la inteligencia artificial consume cada vez que responde, y porque tienen más piezas conectadas que cambian solas — Google, Meta, tu calendario. La mensualidad paga que alguien esté pendiente de eso, no una licencia.
Te lo decimos completo desde el principio: no hay costos ocultos ni permanencia. Si un mes decides parar, paras.
Suelen ir juntos
Los que se piden con éste
Cotizaciones Automáticas
Cuando decides mover un precio, éste hace que la cotización salga con el número de hoy y en minutos, no con la lista del mes pasado.
Reporte Diario al Dueño
Este te manda el cuadro de precios; aquél te junta en un solo mensaje cómo fue el día del negocio completo.
Registro de Gastos
Para saber hasta dónde puedes bajar sin quedarte sin margen, primero hay que ver a dónde se va la plata. Ése lo anota con una foto de la boleta.
Las dudas de justo antes
Lo que nos preguntan
¿Es legal estar mirando la página de mi competencia?
Mirar un precio publicado, sí; lo que hay que revisar es cómo. Muchas tiendas prohíben la lectura automática en sus términos de uso, y algunas le cortan el acceso a quien las lee así. Antes de poner un sitio en tu lista revisamos sus términos, y si alguno bloquea lo sacamos en vez de insistir. Y si justo ése es el que te interesa, queda el camino de siempre: alguien anota el precio en la hoja y el sistema hace el resto igual.
¿Y si el competidor que me importa no publica precios en internet?
Pasa seguido, sobre todo entre mayoristas. La lectura automática no llega ahí, pero la mitad útil sí: tú o tu vendedor escriben en la hoja el precio que vieron, y el sistema guarda el histórico, calcula la variación y avisa con los mismos criterios. Menos automático, igual de ordenado, y sin riesgo de que nadie te bloquee.
¿Me va a bajar el precio solo cuando la competencia baje?
No, y es a propósito. Avisa, no toca nada. Te dice qué producto, a cuánto lo puso el otro, cuánto se movió desde la lectura anterior y a cuánto está el tuyo. Con eso decides tú, que eres el único que sabe tu costo, tu stock y si te conviene pelear ese producto o dejarlo ir.
¿Me va a llenar el WhatsApp de mensajes todos los días?
No, porque tiene filtros y los eliges tú. Sólo habla cuando el precio del otro se mueve más de lo que fijaste, que viene puesto en tres por ciento; cuando la competencia queda más barata que tú; o cuando te pasaste del margen de tolerancia, puesto en cinco por ciento. Si un día no pasa nada de eso, no hay alerta: sólo llega el cuadro del día a la hora del reporte.
¿La inteligencia artificial puede leer mal un precio?
Puede. Por eso no se le manda la página entera sino el pedazo donde están los precios, y se le pide una sola cosa: el número que paga el cliente, sin símbolo de moneda ni ninguna otra palabra. Con precio tachado y precio de oferta, se queda con el de oferta. Y como cada fila conserva la lectura anterior con su hora, un número raro salta a la vista en la hoja.
¿Por qué éste lleva mensualidad y otros sistemas no?
Por dos cosas que pasan todos los días. Una, la lectura del precio la hace inteligencia artificial, y eso se consume cada vez que trabaja. Dos, las páginas ajenas se rediseñan cuando ellas quieren: cuando una cambia de formato hay que volver a dejarla leyendo bien, y ese trabajo es el mantenimiento. El sistema queda a tu nombre desde el primer día, y no hay permanencia: nadie apaga nada por dejar de pagar la cuota.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
De dos a tres días, y el grueso de ese tiempo no es técnico: es armar la lista. Decidir qué productos vigilar de verdad, cuáles son los competidores que sí te quitan clientes y de dónde se saca el precio de cada uno. Los primeros doce meses son de garantía: si algo se rompe, lo arreglamos sin cobrarte.
Siempre incluido
Lo mismo para todos, sin letra chica
No te entregamos un programa para que lo pelees. Lo dejamos funcionando con los datos, los precios y los horarios de tu negocio.
El sistema se instala a tu nombre: tu WhatsApp, tus cuentas, tu servidor, tu hoja. Si un día te vas, te llevas todo funcionando. Nadie te apaga nada.
Todo lo que hace el sistema se ve en una hoja que abres desde tu celular. Sin depender de nosotros para mirar.
Si tú o alguien de tu equipo responde un chat, el sistema se queda en silencio. Nunca habla encima de una persona.
Si algo se rompe durante el primer año, lo arreglamos sin cobrarte. En los de pago único, después de ese año el sistema sigue siendo tuyo igual.
Si no sabe un precio o una fecha, dice que lo va a confirmar y te avisa. Preferimos que se calle a que le mienta a tu cliente.
Empieza por uno
El precio del otro es público. Lo único que se decide acá es si hay alguien mirándolo cada mañana.
No hace falta contratarlos a todos. Cuéntanos qué se te está escapando y te decimos cuál te conviene primero — y si creemos que no te sirve ninguno, también te lo decimos.