Peldaño 4 · demuestra

Las reseñas no se piden.Se piden solas.

Después de cada visita sale un WhatsApp con una sola pregunta. Al que quedó contento lo llevamos a Google; al que no, a un formulario privado que te llega a ti y no se publica.
El problema

Pedir reseñas a mano no escala, y da vergüenza

Todo el mundo sabe que las reseñas deciden. Y aun así se piden cuando alguien se acuerda, a los clientes con los que hay confianza y en el momento menos oportuno.
El resultado es una ficha con pocas reseñas y viejas, mientras el cliente contento —que las habría dejado encantado— sale por la puerta y no vuelve a acordarse.
Se reconoce en
  • Reseñas de hace un año como lo más reciente
  • Pedirlas cara a cara y quedarse con la duda
  • Una queja publicada que se pudo resolver en privado
  • Reseñas sin responder desde hace meses
Cómo funciona

Cuatro pasos, y ninguno lo das tú

01

Se dispara sola

Un par de horas después de la visita, cuando la experiencia está fresca y la persona ya está en su casa.

02

Una sola pregunta

Del 1 al 10. Nada de formularios: responder cuesta un toque, y por eso responde mucha más gente.

03

El camino se bifurca

El que puntúa alto recibe el enlace directo a Google. El que puntúa bajo va a un formulario privado que te llega a ti — la queja no se publica, se resuelve.

04

Respondes en un clic

Cada reseña nueva llega con una respuesta ya escrita con el tono de tu negocio. Tú la lees, la ajustas si quieres y la publicas.

Míralo funcionando

El embudo, con sus números

No es una captura ni un vídeo: es el panel de ejemplo cargado aquí dentro. Ábrelo y toca lo que quieras.
Qué incluye
  • Mensaje automático tras la visita, con tu tono
  • Enlace directo a tu ficha de Google, sin pasos de más
  • Formulario privado para los que no quedaron contentos
  • Aviso a ti cuando alguien puntúa bajo
  • Respuestas sugeridas para cada reseña nueva
  • Panel con el embudo y la evolución de tu promedio
Frente a qué lo comparas

Las otras opciones también valen

Ninguna es una tontería: si alguna te encaja mejor, adelante. Lo que cambia es lo que implica cada una.
Pedirlas a mano

Depende de que alguien se acuerde, y solo se le pide a quien da confianza. Justo el sesgo que hace que no crezcan.

Un cartel con QR

Lo ve todo el mundo y lo usa casi nadie. Y no distingue al contento del molesto: los manda a los dos a Google.

Comprar reseñas

Google las detecta y penaliza la ficha. Además se leen falsas, que es lo contrario de lo que estabas buscando.

Las dudas de justo antes

Lo que nos preguntan

¿Esto es filtrar reseñas? ¿Es legal?

No se filtra ni se esconde nada: a nadie se le impide dejar la reseña que quiera. Lo que se hace es preguntar primero y ofrecer un canal privado a quien tuvo un problema, que es lo que cualquiera preferiría antes de que se publique. Los enlaces a Google no se condicionan a la nota.

¿Cada cuánto se le escribe a un cliente?

Una vez, y no se le vuelve a pedir en meses. Insistir es la forma más rápida de que te silencien el número.

¿Y si el negocio no tiene visitas presenciales?

Se dispara con el evento que tenga sentido: la entrega del pedido, el alta del servicio, el cierre del caso. Se define contigo.

¿Las respuestas las escribe una IA?

Las propone. Publicar es siempre decisión tuya, y puedes reescribir lo que quieras antes.

Que la reseña se pida sola, no cuando te acuerdes

Nos cuentas cómo trabajas y te devolvemos el ejemplo montado con tus servicios y tus horarios. La auditoría es gratis.